Salmos 119:15-16 “En tus mandamientos meditaré; consideraré tus caminos. Me regocijaré en tus estatutos; no me olvidaré de tus palabras”.

 

La meditación bíblica es el acto de ponderar, pensar, reflexionar, estudiar la palabra de Dios; la meditación es un acto voluntario donde nos exponemos a la palabra de Dios para recibir sus beneficios. Cuando meditamos también estamos adorando a Dios que nos conduce a una renovación espiritual.

 

Simplemente recordemos nuestra actitud cuando estamos enamorados de alguien, estamos todo el tiempo pensando en la persona de la cual estamos enamorado, pensamos en sus palabras, y tratamos de descubrir el significado más pequeño de sus gestos y cuando llegamos a nuestro hogar anhelamos el momento de poder volver a encontrarnos con el ser amado.

 

O si nos gusta un deporte, todo el tiempo estamos practicando el deporte o viendo como practican ese deporte o comentando con los amigos que tienen la misma inclinación, y hablamos de los nuevos adelantos, de los records y admiramos a los mejores atletas.

 

Sea o lo que sea que nos guste estamos constantemente pensando en aquello, estamos meditando; y es lo mismo en Dios si estamos enamorados de Dios, si estamos con ese primer amor, todo el tiempo vamos a estar pensando en Dios, en su palabra, vamos a tratar de descubrir el significado más pequeño de cada versículo.

 

Tenemos que tener en cuenta que no es lo mismo leer la Biblia que meditar en la Biblia, porque el meditar implica más tiempo; podemos leer un capitulo entero; pero podemos concentrarnos en algunos pasajes específicos y meditar el significado de ese pasaje durante el resto de la jornada; esperando a que Dios revele sus pensamientos en nuestra vida.

 

Donde esta tu corazón esta tu tesoro, concentramos nuestro interés y nuestro amor en las cosas que son más preciadas; Cristo nos invita como discípulos suyos a poner en primer lugar el reino de Dios y lo que Dios quiere.

 

Importancia de la meditación Bíblica

 

La mayoría de la gente vive muy de prisa, por eso es que Dios está interesado en que nos detengamos y pensemos (meditemos) en Su Palabra.

 

La verdadera meditación es esforzarse para que el corazón se llene con la Palabra de Dios. Es lo mismo que en lugar de ir a la joyería a comprar oro, se va directamente al yacimiento para extraer el oro; cuando compramos oro en la joyería es muy costoso; como una persona es la que extrae el oro y otra lo refina, para comprar ese oro hay que pagar un precio muy alto. Pero la meditación es entrenarse, sin la ayuda de otras personas, para extraer directamente el oro; cada versículo es un yacimiento.

 

Con esto no estoy diciendo que no es necesario de escuchar las predicas de los cultos de jueves, sábados y domingos, lo que estoy diciendo es no basta simplemente con escuchar la palabra de Dios en la Iglesia, necesitamos buscar de esa palabra por nuestra cuenta.

 

Necesitamos hacer el trabajo de extracción del oro con la pala y el azadón en nuestras manos. Luego, debemos refinarlo en nuestro corazón. De esta forma podremos ofrecer oro puro a otros hermanos.

 

No es lo mismo leer que meditar, podemos leer mucho y entender poco, o podemos conocer historias y adquirir datos e información pero la meditación bíblica trae consigo cosas muy valiosas para nuestro crecimiento espiritual, muchas personas conocen la Biblia, hasta la pueden haber leído completa y aun así no haber comprendido realmente quien es Dios y estar apartados de Él.

 

Josué 1:8 “Nunca se apartará de tu boca este libro de la ley, sino que de día y de noche meditarás en él, para que guardes y hagas conforme a todo lo que en él está escrito; porque entonces harás prosperar tu camino, y todo te saldrá bien.”

 

Meditar fue un mandato de Dios: “de día y de noche meditarás en él”, el Señor no le dijo simplemente que lo lea sino que meditara en él porque es una clave para lo que dice después: “...porque entonces harás prosperar tu camino, y todo te saldrá bien”

 

Quizá muchas veces intentamos buscar la respuesta a lo que necesitamos rápidamente sin consultar a Dios y no comprendemos lo que pasa, pero la palabra nos muestra que es una clave meditar para alcanzar la victoria y el éxito. Cuando buscamos de Dios en oración también debemos meditar en lo que Dios quiere con respecto a algún asunto, seguramente vengan a nuestra mente versículos y palabras de la Biblia las cuales debemos meditar por que Dios nos esta hablando.

 

La “de día y de noche nos habla de perseverancia”, la meditación continua, no solo cuando estoy en urgencia, cuando no doy mas y desesperadamente necesito una palabra sino antes de tomar una decisión, antes de que el problema lo tenga encima aplastándome. Dios nos habla todos los días tiene palabra para todos los días, alimento espiritual siempre. Es como el mana en el desierto lo necesario para cada día.

 

Dios puede hablarnos en todo momento, lo único que nosotros necesitamos es estar atento a su voz, y ¿será que podremos escuchar la voz de Dios en medio del ruido?, tal vez escuchemos la voz de Dios, pero tendremos más posibilidades de escuchar la voz de Dios si estamos en meditación, en calma.

 

  • Cuando nos exponemos a la Palabra de Dios, esta nos cura, consuela, restaura y nos da dirección.
  • Buscamos la voluntad de Dios.
  • Conocemos las promesas de Dios.
  • Tenemos comunión con el Espíritu Santo.
  • Crecimiento espiritual: sabemos quienes somos y sabemos cual es nuestra misión en el Reino de Dios.
  • Limpia el corazón, el saca a luz lo que en nuestra vida no encaja con la palabra.
  • Despierta un anhelo y deseo de buscar más de Dios.
  • Ensanchara nuestra visión de Dios.
  • Agudiza nuestro discernimiento
  • Aclara la dirección para nuestra vida, es la base para dirigir nuestros pasos.
  • Los pensamientos y consejos son confirmados por la palabra de Dios.
  • Aumenta la fe ya que la fe viene por el oír la palabra de Dios.

 

Prepararse para la meditación Bíblica

 

1 Cor. 14:40 “pero hágase todo decentemente y con orden”.

 

Dios es un Dios de orden y nos pide que hagamos las cosas en orden, hasta en la meditación el orden es importante, de esta manera podremos sacar el máximo provecho a la misma. Los pasos son muy similares a la guía para el entendimiento de las escrituras que vimos en el anterior tema.

  • Orar, pidiendo a Dios un corazón limpio, para ser santificados y para mantener una verdadera comunión con El.
  • Depender de la orientación de Espíritu Santo, el Espíritu Santo debe estar trabajando en el corazón para dar entendimiento propio y deseo de hacer las decisiones espirituales correctas
  • Callar nuestra voluntad, algunas personas hacen la su propia “voluntad” diciendo que es la voluntad de Dios, es más están acostumbrados a decir “Dios me dijo” para que nadie les lleve la contra.

 

Pero es realmente necesario que callemos todas la voces que existen afuera de nuestra vida, y todas las voces que existen en nuestro interior para buscar la voluntad de Dios y no la nuestra.

  • Oír la voz de Dios (Mateo 4:4 “Él respondió y dijo: Escrito está: No sólo de pan vivirá el hombre, sino de toda palabra que sale de la boca de Dios.”), La palabra "sale" habla de una función presente y continua. Esto significa que algo que sucedió en el pasado, está sucediendo en el presente y continuará ocurriendo en el futuro.

 

Dios, quien habló en épocas pasadas, está hablando en el presente y continuará hablando en el futuro. ¡DIOS NO ES UN DIOS MUDO!

 

No estoy diciendo que a la Biblia hay que seguir agregándole libros, ni capítulos mucho menos versículos. lo que estoy diciendo es que necesitamos escuchar la voz de Dios; necesitamos escuchar cada palabra que salga de Dios y que continúe saliendo de la boca de Dios hacia nuestros corazones.

 

Existen trabas que nos impiden escuchar la voz de Dios:

  •  
    • Un corazón no perfecto hacia Dios, Dios esta interesado en las motivaciones, en las intenciones de las personas y los afectos (cosas que les gustan); Motivaciones impuras, si nuestras motivaciones son impuras; Intenciones erróneas; Afectos terrenales, si tenemos puestos los ojos más en las cosas terrenales que en las cosas de Dios.
    • Dureza de corazón (Hechos 4:7 “otra vez determina un día: Hoy, diciendo después de tanto tiempo, por medio de David, como se dijo: Si oyereis hoy su voz, No endurezcáis vuestros corazones.”),  la falta de perdón detiene la voz de Dios.
    • Líderes no regenerados (Juan 3:3,6 “3: Respondió Jesús y le dijo: De cierto, de cierto te digo, que el que no naciere de nuevo, no puede ver el reino de Dios.”; “6: Lo que es nacido de la carne, carne es; y lo que es nacido del Espíritu, espíritu es.”), líderes que nunca han nacido de nuevo del Espíritu Santo. Jesucristo nos está diciendo que es necesario nacer de nuevo, nacer del Espíritu Santo.
    • Desobediencia, el orgullo impide que obedezcamos.
  • Entregarse a Dios para que abra el entendimiento, Rendirse no es una palabra asociada a menudo con acciones positivas, porque creemos que rendirse es perder toda esperanza de victoria; pero entregarse significa ceder la propiedad, renunciar al control de lo que consideramos es nuestro: nuestro tiempo, nuestro talento, nuestro templo (cuerpo), nuestro tesoro (bienes). Cuando nos entregamos a Dios estamos diciendo que todo lo que tenemos realmente es de Dios, estamos reconociendo que es el dador de todo.

 

Entregarse es una acción voluntaria y se le llama de muchas maneras: consagración, que Jesús sea el Señor de nuestra vida, tomar la cruz, morir al yo, ponerse en manos del Espíritu. Lo que importa es lo que se haga, no cómo se le llame. Dios quiere nuestra vida: toda nuestra vida. El 99,99% no es suficiente.

 

Hay tres obstáculos que bloquean nuestra entrega total a Dios. El temor, el orgullo y la confusión.

 

La entrega se demuestra mejor con la obediencia y la confianza. Puedes saber que te has entregado a Dios cuando dependes de él para que las cosas resulten bien, en lugar de manipular a los demás, imponer tus ideas y controlar la situación. Uno suelta las riendas y deja que Dios obre. No necesitas estar “siempre al control”.

  • Orar agradeciendo a Dios

 

Pasos para la meditación Bíblica

  • Leer y entender el texto
  • Identificar y memorizar el texto clave.
  • Extraer del texto la promesa de Dios para sí.
  • Extraer la condición para el cumplimiento de la promesa.
  • Ver que aplicación práctica de la promesa es apropiada para su vida.
  • Agradecer, adorar a Dios y glorificar su nombre.

 

Después de que Dios creó al hombre, El venía diariamente a encontrarse con su creación. Ahora simplemente podemos imaginar como fueron esos encuentros, y la conversación diaria, compartiendo los descubrimientos del hombre, sus experiencias; pero un día esa relación fue quebrada, debido al pecado.

 

La meditación Bíblica es una de las maneras que podemos utilizar para hacer que ese encuentro suceda; Dios nos está esperando todo el tiempo para que compartamos nuestro día con El.

 

Como buenos mayordomos de Dios, necesitamos tener cuidado de administrar el tiempo que Dios nos ha entregado, dando la primicia de nuestro tiempo para Dios; es necesario tener cuidado de meditar en la Palabra y ser celoso en hacer conforme a todo en cuanto a lo que ella nos orienta.

 

A través de la meditación Bíblica, nuestra alma es renovada y el carácter de Cristo es implantado en nuestras vidas

 

Ejemplo de meditación

Fecha: ____/____/______

 

Texto: Salmos 1:1-3 “Bienaventurado el varón que no anduvo en consejo de malos, Ni estuvo en camino de pecadores, Ni en silla de escarnecedores se ha sentado; Sino que en la ley de Jehová está su delicia, Y en su ley medita de día y de noche. Será como árbol plantado junto a corrientes de aguas, Que da su fruto en su tiempo, Y su hoja no cae; Y todo lo que hace, prosperará.”

 

Texto Clave: Sino que en la ley de Jehová está su delicia y en su Ley medita de día y de noche.

 

Promesa: Todo lo que hiciere prosperará

 

Condición: No debo andar según los consejos de los impíos; debo meditar continuamente en la Ley del Señor.

 

Aplicación práctica: (anotar como las verdades bíblicas se aplican a nuestra propia vida, identificando las actitudes que deben ser corregidas para que podamos alcanzar las promesas), no debo participar mas de las reuniones de esparcimiento en las cuales la mayoría de los asistentes son no cristianos, participando en conversaciones vanas, burlescas y chismosas: procuraré cumplir con alegría lo que dice la Palabra de Dios y estaré envuelto en ella todo el tiempo. No debo olvida: seré testimonio vivo del Reino de Dios.

 

Conversación con Dios: (anotar lo que Dios me mostró y lo recibido en esta meditación).