El que habita al abrigo del Altísimo

Salmos 91:1 El que habita al abrigo del Altísimo Morará bajo la sombra del Omnipotente.

Dios desde el principio de los tiempos quería que habitemos bajo su abrigo, al principio puso al hombre en un huerto, le dio protección, le dio alimento, no tenía necesidad de casa, ropa, trabajo, Dios le proveyó de todo lo que el hombre necesitaba.

Pero la fe del hombre necesitaba ser probada y el hombre decidió no vivir bajo el abrigo del Altísimo, pero aún así, con el pasar el tiempo Dios no abandonó al hombre y proveyó de un Salvador para volver a tener al hombre bajo su abrigo, y además nos ha dejado un consolador.

Es el hombre que decide por voluntad propia vivir bajo su abrigo o vivir independiente de Dios.

La persona que habita al abrigo del altísimo, es aquella persona que elije vivir según la voluntad de Dios, es aquella que está viviendo bajo la cobertura de Dios; y ese vivir no quiere decir ahora habito bajo el abrigo, ahora no habito bajo el abrigo, habitar quiere decir que vive delante de la presencia de Dios todo el tiempo.

Por ejemplo en estos tiempos cuando habitamos en un lugar vamos por lo menos una vez al día a ese lugar aunque sea para dormir, muchos otros vamos varias veces al día, vamos a almorzar, a descansar, a prepararnos, pero insisto por lo menos vamos una vez al día; mucho más en los tiempos antiguos cuando el lugar de trabajo era el lugar donde se habitaba, todo el tiempo se estaba en el lugar que habitaban, de la misma manera ahora habitar al abrigo del Altísimo quiere decir estar delante de su presencia por lo menos una vez al día, lo ideal sería que estemos todo el tiempo delante de la presencia de Dios… pero ¿cómo eso es posible?, pues… la respuesta es sencilla, meditando en su palabra todo el tiempo, y mientras caminamos en la calle, orando en silencio en la mente, pensando en Dios, habiendo que Él sea el centro de nuestra vida.

Vivir al abrigo del Altísimo es permitir que Dios nos abrace, cuando dejamos que Dios nos abrace sabemos que nada malo puede ocurrirnos, no tenemos miedo, sabemos que Él está con nosotros… protegiéndonos; no importa la circunstancia Él está allí.

Cuando entendemos que estamos viviendo bajo la cobertura de Dios comprendemos que Dios es nuestro refugio, un refugio es un lugar que nos guarda de un mal inminente; en este caso Dios nos guarda del pecado y de su consecuencia… la muerte.

Cuando entendemos que estamos viviendo bajo el abrigo del altísimo podemos comprender que Dios es nuestra fortaleza, la fortaleza es sinónimo de seguridad, de confianza, las fortalezas estaban diseñadas para que no puedan ser traspasadas;  las fortalezas estaban construidas de roca sólida, cuando dejamos de Cristo sea nuestra roca, nuestro fundamento, no importan los problemas, no importan las dificultades, no importan las situaciones, estamos firmes y sólidos.